
A veces es mejor no saber nada.
- Music:Union Jack - Fromage Frais

Cuando el anticristo es un tio majo, colega de un Jesus negro rastudo y de un conejo parlanchín adicto al Juggermeister todo puede pasar...

El videojuego mas Heavy del mundo
En serio, todo ser vinculado al metal deberia catarlo
9/10!!

A veces te veo así, como una niña. Como hoy al leer tu carta. Quise decirte que no te preocupes, todo va a ir bien: lo que se le dice a los niños cuando están asustados por un repentino trueno o un evento inesperado. Siempre pensé que no es eso lo que se les debería decir sino corre, la vida te va a pasar por encima. Te van a engañar. Te van a putear. Te van a hacer creer muchas cosas que no son ciertas. Tendrás que aprender a estar sola. A estar acompañada. A veces tendrás calor, a veces no. Será complicado, eso seguro. Habrá decisiones. Oportunidades que no volverán. Momentos que tienes ahora sin darte cuenta que echarás de menos. Lugares a los que has ido que no recordarás de modo que no tienes una vida entera sino sólo lo que eres capaz de recordar, que es poco. De los libros que has leído sólo habrá pasajes, momentos, alguna frase. Igual con las personas, con los amores y, lo que quizás es peor, con los desamores. Aquello que crees importante y justo dejará de serlo con el tiempo. Y lo que creías inamovible es tan sólo un globo que, al soltarlo, se va hasta el techo del mundo. Y ese es el truco, el mundo no es un planeta que gira incansablemente alrededor de un astro luminoso, en realidad es una caja de cartón color azul, tú estás dentro. Yo tengo mi propia caja. Cada uno tiene la suya. No vemos la de los demás porque somos egoístas y sólo pensamos en nuestras propias cajas. Lo más que puedes hacer es un par de agujeros para mirar por ellos, nada más. Así que puedes sentarte en una esquina y esperar a la nada o bien alegrarte el día pensando que puedes pintar las paredes sin que alguien proteste porque, a fin de cuentas, nadie lo verá nunca. Y no creas que esto es una metáfora. Si piensas eso intenta hacerte amiga del vecino o ir a cenar con el hijo del tendero, o hablar del último libro que has leído con la cajera del supermercado más cercano. No puedes. Tu caja no te deja.
El médico corría por las intricadas calles de Iledum, consciente de que el tiempo apremiaba. La larga túnica ondeaba a su alrededor, dándole un aspecto casi espectral. El hombre iba sumido en sus pensamientos, sin tener consciencia de su aspecto, centrándose en los procedimientos que debía seguir.
Una vez más, el parto de Daina se había adelantado. La mujer se empeñaba en desoír sus consejos, desesperada por engendrar un vástago sano. Con la preocupación dibujada en la cara, el cottar entró por la puerta de la casona, ignorando al criado que lo recibía. Caminó de forma rápida y firme, casi marcial, hasta el cuarto que la familia usaba como paritorio.
El olor a sangre inundaba el aire, un olor que Druin intentó obviar. Daina estaba sola. Cuando se ponía de parto, sólo quería ver a una persona, al doctor. El huesudo y alargado cuerpo de la mujer estaba cubierto de sudor. Una dolorosa contracción hizo gimiese, torciendo su boca en forma de “v” con un gesto de dolor.
Druin se apresuró a acercarse a ella. Mojó un paño en una pequeña jarra de agua templada, y limpió la abultada frente de la parturienta. Dejó la tela fresca en ella, intentando aliviarla un poco.
-Daina, este también se ha adelantado.-habló al fin, sin poder
contenerse a pesar de lo obvio de su afirmación.
-Pero este saldrá bien... lo sé... este vivirá...-contestó la mujer conrespiración entrecortada.
Druin la miró con tristeza a la hembra. Con su edad, este iba a ser su último alumbramiento, el niño en el que había puesto todas sus esperanzas. El médico la ayudó a incorporarse y a ponerse de cuclillas sobre un barreño de agua, rezando a los dioses porque esta vez el parto tuviese un final feliz. Muchas veces durante su carrera se había arrepentido de su especialidad, demasiadas veces las noticias no eran buenas. Dejó atrás todos sus temores, y se centró en ayudar a la
parturienta, encomendándose a la benevolencia de Lorien.
Siete horas más tarde, un fuerte llanto se escuchó en toda la casa. El médico salió feliz del paritorio. Parecía casi imposible, pero tanto la niña como la madre estaban bien. Subió las escaleras con una enorme sonrisa. Era hora de informar al nervioso padre de que todo había ido bien.
-Alai, bonito nombre para una niña.-pensó satisfecho con su trabajo por primera vez en mucho tiempo.
Estar tarde, tarde de frío y antibióticos, he visto Stardust, basada en el libro homónimo de Neil Gaiman.
La película empieza contándonos la historia de Dunstan Thorn, un joven que ha vivido toda su vida en un pueblo de la campiña inglesa Muro.
En Muro, hay un muro (original el nombre) que es un portal a otro mundo, un mundo con magia. Dunstan consigue saltar el muro, “venciendo” al guardián y pasa al otro lado. Allí pasa una agradable noche con una princesa cautiva de una bruja.
A la mañana siguiente regresa a su pueblo y, nueve meses después, recibe un paquete del otro lado del muro. Su hijo Tristan.
Dieciocho años después, Tristan decide seguir los pasos de su padre y cruzar el muro. Ha visto caer una estrella fugaz al otro lado y, si consigue llevársela a la mujer que ama, ella se casará con él
La película es entretenida, divertida y bien narrada. Los efectos especiales, sin ser nada del otro mundo, son creibles y coherentes. Y el maquillaje está muy logrado. Tiene miles de giros improvisados y guiños graciosos que no te esperas.
Si bien el final es predecible, está regado de miles de sucesos inesperados.
Muy muy recomendable para las lluviosas tardes viguesas.
PD1: ¿os he dicho ya que sale Robert de Niro con ropa de mujer y maquillaje bailando?.
PD2: En Vigo lleva dos semanas seguidas lloviendo. ¿Nos van a salir aletas?. ¿Vitrasa cambiará los buses por canoas, y seguirá estafando 1'13$ por un servicio penoso?.
Hay otros en los que uno cree tener una idea genial. Generalmente ayudado por la cerveza, musa inspiradora de casi todas las magníficas ideas que después nunca parecerán tan brillantes a la luz de la resaca. Que cree haber encontrado algo realmente bueno que escribir, algo de lo que merezca la pena sentirse autor pasado el tiempo.
Últimamente en mi vida no están faltando ninguno de esos dos tipos de momentos. Lamentablemente, siempre se niegan a darse cuando tengo cerca algo con lo que escribir. Y es que quizá las musas sean unas putas, pero casi siempre se niegan a poner la cama.

Qué días aquellos en los que la ciudad tenía forma de sartén.

Paseamos por el malecón y vimos que sólo había chinos pescando. Nos comimos unos aros de cebolla y maíz tostado. Las calles vacías, la noria cerrada, los pabellones con lonas de plástico silenciosos y fatuos: ese es el invierno de las atracciones y casetas de tiro. Y la playa triste como lo son todas en esta época. En realidad como lo son todas siempre, por eso nos gustan.
Porque nos atrae lo inmenso y lo misterioso.
- Music:Annie Lenox - Heaven
-Yo es que soy muy “friqui” del cine de terror, los serial-killers, el gore, Michael Myers… ¡Michael Myers! (con entusiasmo y reiteración)
-Sí, a mí también me gusta. Siempre presumo de cumplir años el mismo día que John Carpenter.
-Ese es el de Aliens, ¿no?
Conclusiones:
-Mi fanatismo por James Cameron es tal que ya se me nota en la cara.
-Mantener este tipo de conversaciones tan hetero-pringado-adolescentes en una discoteca destinada mayormente a chulazos musculados y drogados sólo puede llevar a disgustos.

Esta nueva moda de películas de miedo al estilo Vídeos de Primera no me molesta, de hecho me han gustado casi todas las películas de este palo, exceptuando la voz en off pedante de El Diario de los Muertos, la tortura a la tortuga de Holocausto Caníbal o la caspa general de Road to L.(¿Lovecraft en Italia? ¡Sí hombre!). Paranormal Activity también me ha agradado, aunque no tanto como Blair Witch o Cloverfield. Da bastante miedete, pero no es una de esas pelis que te crean un nuevo trauma (
Recomiendo verla en cine y en casa. Explicación: los impacientes, antes de ir al cine, hemos visto una anterior versión en la que el final es distinto, y bastante mejor que el que nos han puesto en el cine. Este nuevo final incluye un susto bueno y otro muy malo que parece hecho por algún chaval con su ordenador con la intención de colgarlo en YouTube.
En cuanto al “Hype” de la película, no sé muy bien cómo va todo eso. Yo ya estoy dejando los foros de Internet para que mi maltratada mente no alcance nuevas dimensiones de imbecilidad.
En todo caso, no me quejo. Podría hacerlo si no actualizara porque no tengo nada que contar. Pero el problema no es ese, claro, sino que me ocurren tantas cosas que es complicado ponerlas todas sobre la mesa y afanarse en ordenarlas, a fin de poder diferenciar las importantes de las que no. Las que debería escribir y las que puedo condenar tranquilamente al olvido. Y las que no olvidaré nunca, claro, las escriba o no.
Tengo un millón de fotos que subir a internet, yo, que jamás saco la cámara del bolsillo a no ser que vea una imagen magnífica. Imagen que, obviamente, se ve después enturbiada por la pobre calidad de mi cámara y mis nulas cualidades como fotógrafo. Pero yo siempre podré mirar esa foto deslucida y recordar aquella maravilla que me obligó a fotografiarla.
Supongo que imaginaba, iluso de mí, que de cada viaje que hiciera subiría las fotos a Photobucket y haría aquí un post larguísimo con ellas y las anécdotas del lugar. Y que de cada experiencia curiosa que viviera en este microcosmos llamado Erasmus sacaría alguna buena historia que contar. Pero, después de dos meses de erasmus, sigo con un montón de fotos de Breslavia, Cracovia, Jelenia Góra, Český ráj y Praga sin subir a ninguna parte. Y miles de historias bulléndome en la cabeza que no se deciden a huír a través de mis dedos.
Aquí podría escribir, una vez más, la manida excusa de que cuando uno está contento y ocupado en vivir mucho siempre termina escribiendo poco. Pero ya está bien de autojustificarme. Aún estoy a tiempo de subir esas fotos. Y de escribir esas historias. Y de seguir viviendo, por supuesto, ahora que le he cogido el tranquillo.
Estoy en el cementerio. Mis abuelos están aquí. Huele a flores, todo huele a flores, pero no he encontrado nada poético en eso. Me parece que la muerte no se merece esto, no se merece ramos de flores envueltos en plástico comprados en la entrada del cementerio, ni flores de plástico, ni nada plástico en general.
Lloro pero nadie me ha visto. Después de tantos años, sigo viendo la tumba de mi abuelo y no me lo creo. Mi abuelo está muerto. Sin embargo, mi esperanza infatigable me hace pensar que todavía puedo recuperarlo, verlo con su pelo plateado y su bigote, sentado en una mecedora que ya no existe porque se la comieron las polillas. Llevo dos rosas para él, pero no he podido ponerselas.
Me paseo por cerca de la tumba de mi abuela, con los ojos llenos de lágrimas, sola. No quiero ver a nadie. En una pared hay un nicho recién enyesado. Hace menos de un mes una persona se murió y ahora está ahí dentro descomponiéndose. Seis o siete moscas caminan por la superficie enyesada del nicho. Hay una pequeña plaquita pegada, donde pone el nombre de la persona que ha dejado de serlo, y al lado, en un pequeño jarrón, unas flores del campo que se pudren.
Sin embargo hay algo bello en el dolor que siento, y en que pueda sentirlo, y en el cementerio en general. Las flores de plástico tapan esa belleza, y parece que aquí no hay nada más que un deseo enfermizo de ocultar el sufrimiento y decorarlo con adornos absurdos. La muerte está aquí, y en este lugar, nadie la puede negar, y nadie la puede olvidar. La belleza está en esas pequeñas flores podridas en la tumba, porque quien las trajo ya no quiere venir a ver a la muerte de nuevo, no quiere conocerla. La belleza está en que este dolor es el más puro que existe, porque es el dolor de la pérdida, la única pérdida que nadie puede recuperar. La belleza está en sentir cada célula de tu cuerpo huyendo hacia ese mismo destino que comparten todos los que están aquí, el que compartimos todos los vivos, caminando hacia algo que desconocemos, juntos y desorientados.
Eso hace el mundo un lugar muy muy triste.
